Me estoy muriendo y mi corazón aún no lo sabe…
estoy sometido a mis letras que son como latidos de mi pasión.
Yo no estoy hecho de hierro, tampoco de arcilla o de cal, por las lágrimas tal vez de agua y sal. Y es que el amor que te tengo no se paga humedeciendo tus puños mientras yo suplicando en el suelo por tus besos que son mi condena a mi destierro.
Puede que seas la mujer mas linda del mundo y la más bella de entre todas mis estrellas. Y aunque me amedrente tu sonrisa de caramelo y tu pelo moreno, no puedo con este encierro.
Tal vez miento si te digo que te odio, pero sé que es peor amarte que odiarte, es el consuelo a mi deseo de besarte…a las ganas de mirarte, a mi anhelo de llamarte…
Y ahora yo metido y ahogado en una mar de penurias me cuesta levantarme, sacudirme y pensarte. Y ahora atado en un licor amargo que menciona tu dulce nombre me cuesta olvidarte.
Ya no sé si es la vida o la soledad que me destruye, tal vez sea solo mi mente, pero necesito verte. Es la verdad mi mentira envuelta en pagines que solo mencionan tu rostro.
Después de todo, pensarás que es una burla, pero no me acostumbro a no verte desnuda... aquí ya no hay rimas ni poesías, tan sólo te digo vida mía, que siento un vacío en mi cama de besos, mientras cierro los ojos y veo los tuyos reflejados en el mar… y tu cuerpo con ese brillo del sol que me quema por dentro.
Puedo escribirte por medio siglo pero nos separa mi amor y el tuyo que aún no está escrito….