sábado, 20 de junio de 2009

Capricho Divino

Y para que esmerarte en conseguir a una mujer, si ella y todas volverán a mis brazos,

como aquel verdugo de tu cálida soledad.

Porque eso soy y seré, el maldito esputado desde los cielos, buscando alguna consolación.

-¿Y por qué con lo mío? ¿Por qué con mi mujer?

Porque en ella encontrar toda magia celestial. Traída desde mil antillas hasta este cuerpo putrefacto, carente de calor, de mucho espasmo.

-Así será mi cuerpo sin ella, sin mi todo.

Todo lo has visto y todo lo has tenido, por qué no dejadme ver en sus ojos mi juventud, por qué, si todo habéis reído y todo habed gozado, por qué querer privadme de esta dicha colosal.

Si te he contado que el cielo me ha arrojado, alguna compasión tenedme hijo mío, alguna compasión tendrás, alguna sed que saciar implorarás, alguna vez, algún hambre que padecer.

-Será todo ello y mucho más de doler si de mi mujer te apoderarás, por favor no me la lleves a tu desdén, a tu infierno calido y tibio, a tu cautiverio pálido y frío.

Está demás hablar de tu suerte que ha sido expuesta a mi mente.

Hoy pido tu comprensión siervo mío, el dejadme tocar su cabello, su frente y entrar en su mente.

-Me matarías, como cual cinco mil atropellos en mi vientre.

¿No sería justo acaso? El sabed que ella ya no es más tu dulce niña porque la engañaste con toda tu maldita poesía.

-No me culpes de ser un falso profeta, sólo ser un pobre y triste escritor que busca ver nuevamente a su mujer.

Y así será, porque así lo quise, dadme de tu mano sus cabellos porque en tu nombre hoy la destierro de este lugar sin ansias.

-Y de mi, ¿no apiadarte?

Porque tratar, si solo te encuentras desde ya hace mucho tiempo.

-Entonces moriré en su honor, y con su amor en su memoria y pasión,

del saber que aún la quiero y que en el más allá aún la tengo.

Si en verdad la quieres, y si en verdad la piensas hijo mío… ahí la tenéis.

Sólo el saber que a pesar de este mundo lleno de temores, conflictos y desdenes, existiese amor como el tuyo, todo sería como de antaño, cómo cuando creé el mundo en mi imagen y soledad.