martes, 17 de marzo de 2009

sinverguenza

Hace poco viví un romance con una señora de la corporación donde trabajo, la ame con vehemencia, sin logica, sin razonar, sencillamente la ame tanto que sin importarme nada,  ya no me habla.

 El domingo asaltaron frente a alguien frente a mi casa y me levanté, sali de mi cuarto presuroso hacia la puerta, había encontrado fuera de ellas a todas mis vecinas que antes de mirarme con un consuelo o una pena habitualno repare q estaba desnudo, me preguntaron: ¿No los oíste? No –respondí secamente, estuve durmiendo, eran las dos de la tarde.

Vivo en una casa grande. Soy algo poco ordenado, bueno, soy un total desordenado. A quién le puede importar –me pregunto. Nadie viene a visitarme, y si alguien lo hace púes lo tendré en cuenta y llamaré a alguien para que limpie todos los trastos. Recibo una visita inesperada de mi jefe.  Prefiero negarme.

Me baño todas las mañanass a la hora que sea, fuese cualquiera el estado en el que me encuentre.rme levanto tarde, . Entonces me doy cuenta que en mi oficina entran a las 8.30, estoy atrasado, pero he dormido tan bien. Me siento bien.

 

Lo abrazo a mi padre  al menos una vez al año: en su cumpleaños. Pero me siento mejor hijo, si lo abrazo tres veces en el mismo tiempo: para navidad, para el día del padre y por su cumpleaños.

 Por el fin de semana salgo en busca de algo de comer para suplir el debido desayuno que uno merece después de una contienda excesiva con el alcohol. No encuentro nunca desayunar, solo puedo almorzar.

 Soy el mejor amigo o el mejor anfitrión que mis amigos a lo que creo ser amigo de ellos puedan tener si siempre que llegan a verme les invito algún trago y algunos bocaditos que me sobran del día anterior.

 Me encanta colaborar cuando alguien me lo solicita, me considero un hombre dadivoso. Pero no me gusta que me estén cobrando cuando no puedo o no quiero pagar. Si fue una colaboración pienso que deberían esperarme a cuando pueda o quiera pagar.

 Nunca digo no. Porque si digo no, después no podré pedir los favores que me correspondan por derecho.

 Para vestir uso siempre medias negras, me es más fácil y practico, así nunca podré confundirme cual es el par correcto del otro.

 Detesto que una mujer me bese mientras me visto delante de ella. Me dicen que es inevitable, les digo que debe de ser evitable, de lo contrario inevitable será el volvernos a ver.

 Todas mis cosas las tengo en orden, limpias y clasificadas, así sea por colores y sabores. Luego se marcha la empleada y todo vuelve a la normalidad.

 No me considero voluble pero me encanta enamorarme de alguien constantemente, así poco a poco copilaré toda la perfección que una mujer dejo en mi corazón.

 Mi Familia me pregunta si iré a verla el próximo verano, le digo que sí, que es lógico que los veré, necesito que me engrian, ademas de un bronceado, y que mejor que la casa de playa.

 Acabo de ver a una chica que hace poco se mudo en mi calle. Ella me acaba de ver. Nos vemos. Le sonrío, me sonríe. Me dice –me estas pisando. Respondo –lo sé.

 Les pido a mis amigos que me dejen escribir. Se burlan. Dicen que no escribo, que lo que escribo es una hazmerreír. Cierro el bar. Me piden que siga escribiendo, prometen que leerán a penas termine.

 Como escritor estoy muriendo de hambre, como abogado tambien, como persona me siento incompleto, como esposo soy soltero, como padre soy mejor hijo, como amigo soy el mejor enemigo, como hombre soy el mejor amante.

Mi vida es una vergüenza, pero es mi vida. No trato de cambiar, nadie puede ya cambiar. Si es vergüenza, debería darles vergüenza a aquellos que ocultan su realidad, que fingen algo que no son. A ellos les llamo no sinvergüenzas, sino avergonzados o simplemente alienados.

 

viernes, 6 de marzo de 2009

Es mucho para mi.

Ya es tarde, sé que ella no vendrá. No me importa pero si a la vez, Giselle me conoce.Conversamos, nos reímos, recordamos y bromeamos. Me siente algo tenso. Me pregunta que me sucede, respondo con una ya clásica quimera de ya hace más de un mes: “que me encuentro algo cansado por el trabajo”. Nos reímos. nos volveremos a encontrar dentro de unos dias y nos despedimos diciéndonos que somos muy afortunados en ser los mejores amigos inseparables de todos los tiempos , la vida es bella como la ausencia de la presencia que no estuvo hoy con nosotros, que solo se quedó en mi corazón como lo está ahora, y por el momento la única linda en mi vida, mi amiga Giselle.

FIn de semana

Es uno de esos domingos holgazanes, en donde uno se encuentra rebotando fielmente con su soledad. Me he levantado tarde, literalmente me he levantado por la tarde, con ese pequeño malestar jaquecoso que dejó la noche anterior, con esa viscosidad amarga en la boca y esa pestilencia del tabaco que porfía por quedarse impregnado en mi cuerpo. El hambre carcome mis tripas, me coloco mis lentes de sol mientras me dirijo a un establecimiento por comida. No me gusta almorzar solo en un establecimiento público, prefiero llevármelo y comer solo en mi casa de tres pisos, mis padres han salido, saben que nunca los acompaño, prefiero almorzar solo, prefiero que nadie me vea hacerlo.

De sobra esta decir que siempre vago con mis escritos, siempre hay algo que escribir, pero hay más de que no escribir. No me resulta fácil privarme de ese regocijo nato de mi desenfreno por la literatura prohibida, pero mi ética profesional, antes que por el respeto a los demás, me priva de hacerlo.

Yya leí el diario, ya escribí ayer por la tarde, bueno, no me queda más que ver la televisión, y hasta ahora no encuentro diferencia alguna entre tener noventa canales internacionales, con los diez o doce nacionales que existen, que a mi parecer solo cuatro o cinco son algo competentes, visibles, entendibles y entretenibles, el resto no me sirve. Esa tarde, todo era un fiasco, no había nada que ver, era como si todos los canales hubiesen confabulado mi depresión y el mal momento por el que me encontraba pasando.

Ya caída la noche y con la misma catadura con la que me levante alguna horas atrás, con la misma soledad que me viene acompañando fielmente las doce o catorce horas diarias que vivo despierto, salgo a caminar, sin saber a donde me dirijo, realmente hasta ahora no lo sé.

He caminado por casi una hora sin rumbo, me asombro, generalmente no camino, pero eso no significa que siga sin rumbo. Mientras lo hacía, pensaba, confabulaba, premeditaba alguna idea vaga en que escribir, créanme, no la hallé, menos mal, de lo contrario no hubiese escrito este ‘post’ algo privado que ya no deja de ser público.

Si hay una verdad que nunca podré ocultar, y es porque simplemente así lo deseo, es la pasión que tengo por dormir, aunque a veces me cuesta más de lo normal, más de lo que puede costarle a la gente normal, entonces siento y otra vez creo estar en la razón de sentirme un completo anormal. Necesito vacaciones, para dormir y escribir.

Estoy aburrido y me siennto solo, quiero compañia pero no llamo a nadie de mis amigas o amigos, y no lo hago no porque no quiera, sino por el contrario, lo deseo, pero no deseo pagarles el taxi y mucho menos compartir mi almuerzo. Entonces me quedo ahí, medio acalambrado, tal vez con las ganas de soñar dspierto, pero siempre hay alguien que interrumpe, que me bloquea en el momento que menos deseo estar bloqueado, un amigo queriendo ser acompañado al centro comercial a comprar ropa. Bueno, le dije sinceramente, como siempre lo hago, no puedo evitarlo, realmente no quiero evitarlo: ¿Por qué crees que pueda ser yo ese tonto que pueda querer acompañarte? No me dio respuesta, solo me miró y se marcho. Luego volví a la cama, pero las ganas habían sucumbido.

Finalmente mi domingo sobrio culmina escribiendo, sin las ganas de bañarme, fumándome un cigarrillo y verificando mi celular (uno de esos baratos, pero fue un regalo y para mi vale muchisimo y no quiero cambiarlo), por que no ha sonado durante todo el día, perdón, durante toda la semana, ni la persona que me lo regalo me llamó.