Las Reglas de una Relación
Ciertamente se dice: “Que el que se enamora pierde”. Tal vez no sea así, tal vez el que se enamora “invierte”, que no es lo mismo a que pierda, ahora, con el tiempo esa inversión puede resultar una pérdida y llegamos a corroborar el proverbio. Pero también puede ser cierto que gane, porque tal vez la otra parte de la relación resulte con el tiempo convirtiéndose en millonaria sino lo era en un principio, entonces la inversión no sería en nada una perdida, por el contrario, tal vez el mejor negocio de uno en su vida.
También hay los que “No se enamoran” que también pueden perder, tal vez al gran amor de su vida, o tal vez el tiempo efímero de la juventud, y de una linda experiencia que yo he perdido, o que aún no he ganado
“Amor de lejos, felices los cuatro”. No necesariamente, tal vez resulte de tres o incluso de cinco o seis. Este cotejo no siempre es cierto. Existen amores cercanos que resultan ser de tres o de cuatro, o, mas aún, resultan ser más cercano de lo pensado: la mujer de mi amigo, o la esposa de mi hermano, o incluso la novia de ambos. Deducimos entonces que la geografía no implica mucho en este dicho.
“Detrás de todo gran hombre, hay una gran mujer”. Mentira, tal vez haya otro gran hombre, o pequeño hombre (saludos a Toño). O tal vez haya una gran mujer junto a un gran hombre a la vez, lo que a muchos les puede resultar fantástico. Pero siento que esto es un feminismo puro (también siento que después de esto voy a perder muchas lectoras) porque de pronto detrás de un gran hombre generalmente hay una gran mala mujer, valga el caso, una gran hombre se cataloga de acuerdo a su poder adquisitivo, intelectual y por sobretodo físico, entonces, con esas cualidades toda gran mala mujer siempre estará detrás de uno, estará al acecho, como un acomechado a la política.
También está la opción que detrás de un gran hombre (grandísimo) hay una, dos, o muchas grandes mujeres. Y esto no es considerado machismo según las últimas encuestas.
En una relación, los relacionados crean sus propias reglas, por inercia y por estúpidos, es normal, no sé si la inercia o el ser estúpidos, pero es normal.
“Mas vale solo que mal acompañado” Yo creo que es cierto, es preferible andar solo, a mi me encanta andar solo y sólo dejo que me acompañen cuando es inevitable, irreversible y necesario (ya nos imaginamos cuando).
Hoy en día cómo uno puede saber que anda ‘mal acompañado’, es un poco difícil, con la cantidad de hipócritas y buenos actores que tenemos realmente uno casi nunca sabe con quién anda al lado.
“El casado, casa quiere”. No necesariamente, algunos prefieren un departamento, yo en mi caso, prefiero un departamento, estoy atemorizado con las tantas veces que han ingresado a mi casa a hurtar. Además –en mi caso- prefiero el departamento porque se prohíbe tener en aquellas moradas animales, cosa que en una casa la esposa estuviera alimentando mejor a su gato, o perro, o león, o al animal del vecino, que a su propio vecino.
Además, no es necesario casarse para querer una casa, algunos de mis amigos quieren casa sin estar casados, lo cual me parece más lógico, porque eso de adquirir una casa – u otros inmuebles- estando casado te llevará al caos, al conflicto matrimonial. Lo preferible es convivir un buen tiempo, estar seguro de que tu prójimo no te perjudicará con la finalidad de quedarse con tu pequeño o gran patrimonio, y luego animarse por casarte y adquirir una casa o algún departamento.
“Dime con quién andas, y te diré quién eres”. Falso. Mucha gente sabe con quienes ando y no saben ni quién soy (muchas veces tampoco lo sé yo). No es necesario andar con alguien para demostrar quién eres. ¿Y los que andas solos? ¿No son nada? Calculo que esta acepción lo creó algún chachareo de esos que viven para saber todo sobre todos.
En la vida todos creamos frases, refranes y algunos que otros dichos coloquiales, con la única intensión de sentirnos menos culpables por loa errores o desbarros cometidos a lo largo de nuestras cortas vidas. A veces funcionan y a veces no, algunas otra veces coinciden, y algunas otras no.
Lo importante y por lo que creo que estamos en este mundo es simplemente para vivir y disfrutar plenamente de la vida. Que las arrugas que la vejez promete son simplemente esos síntomas y consecuencias de haber vivido una niñez, adolescencia y adultez totalmente linda, divertida y tranquila.
“Ojos que no ven, corazón que no siente”. Es un claro rechazo a la comunidad ciega. Deberían haber colgado a quién invento éste refrán. O sea, ¿Los ciegos son totalmente insensibles?, claro, como no ven, no tienen de que sufrir. Basura. ¿Y los que no escuchan, no hablan, no caminan? ¿Tampoco sienten?
No necesariamente hay que no ver para no sentir algún dolor o alguna traición –porque a eso se refiere este refrán: sino viste nada, no digas nada- o sea un ciego que escucha claramente los gemidos de una esposa en su habitación y no con él encima, ¿Qué? No puede reclamar nada porque no vio nada, y los gemidos claros en los oídos agudos de un ciego ¿no cuentan? Esto es un claro narcisismo de aquellos que no padecen de esta dolencia. Bueno y si con el tiempo éste refrán resulta tener algo de cierto en algún momento, por favor Dios vuélveme ciego para ya no seguir padeciendo.
Y por último, o porque es lo último que me acuerdo, hay uno que dice: “Mas vale haber amado y perdido, que no haber amado nunca”. Tal vez no entienda esta premisa, tal vez aún no haya amado.
domingo, 20 de septiembre de 2009
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el mas loko de los lokos!!
ResponderEliminaroe tengo varias para refutarte!!!
leugo yap :D
Un saludo!
a ver dijo un ciego!!!!!!!!
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